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  1. Todas las fiestas cristianas son fiestas del Señor. Hoy, Pentecostés es nuestra salvación; el aliento que acaricia nuestra vida cristiana que viene a cumplir su promesa de consolación. “No os dejaré huérfanos, vendré a vosotros”. Nuestra humana, pero débil naturaleza, necesita un nuevo paráclito que inspira y ayda a comprender la verdad, nos arrastra pero debemos estar dispuestos. Cómo? Con adoración y oración; pero también con actuación de servicio en nuestras comunidades: en la familia, en el trabajo, en la parroquia… Hoy en nuestra gran fiesta de Pentecostés la Santísima Trinidad tiene un plan para todos los pueblos. Un plan donde estamos cada uno de nosotros con toda nuestra historia. Sí, todas las fiestas cristianas son del Señor. Como el Espíritu Santo, del que María es la obra maestra que nos conduce a Jesús. Que Dios despierte nuestras conciencias y una nueva fuerza interior germine para dar muchos frutos.

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